La cuenta 622 del Plan General de Contabilidad es Reparaciones y conservación.
62. SERVICIOS EXTERIORES
620. Gastos en investigación y desarrollo del ejercicio
621. Arrendamientos y cánones
622. Reparaciones y conservación
623. Servicios de profesionales independientes
624. Transportes
625. Primas de seguros
626. Servicios bancarios y similares
627. Publicidad, propaganda y relaciones públicas
628. Suministros
629. Otros servicios
Cuenta 622 Reparaciones y conservación
Los de sostenimiento de los bienes comprendidos en el grupo 2.
Servicios de naturaleza diversa adquiridos por la empresa, no incluidos en el subgrupo 60 o que no formen parte del precio de adquisición del inmovilizado o de las inversiones financieras a corto plazo.
Los cargos en las cuentas 620/629 se harán normalmente con abono a la cuenta 410, a cuentas del subgrupo 57, a provisiones del subgrupo 14 o de la cuenta 529 o, en su caso, a la cuenta 475.
Qué es esta Cuenta
La cuenta contable 622 «Reparaciones y conservación» se utiliza en el Plan General de Contabilidad (PGC) de España para registrar los gastos derivados de las reparaciones, el mantenimiento y la conservación de los bienes de la empresa, tales como instalaciones, maquinaria, equipos y vehículos. Estos gastos son necesarios para mantener los activos en condiciones óptimas de funcionamiento, asegurando que la empresa pueda seguir operando sin interrupciones.
En este contexto, los gastos de reparación son aquellos que se realizan para restaurar un bien a su estado operativo, sin que implique una mejora o una ampliación de su capacidad. Por ejemplo, una reparación de una máquina para que vuelva a funcionar tras un fallo o avería. Los gastos de conservación están relacionados con las acciones preventivas o correctivas para mantener el bien en buen estado de funcionamiento durante su vida útil, como el mantenimiento regular o la sustitución de piezas desgastadas.
Es importante destacar que, según la normativa contable, los gastos registrados en la cuenta 622 no deben ser confundidos con los gastos que se realizan para mejorar un bien de forma sustancial. Si una actuación en un activo incrementa su valor o su vida útil, los gastos deben ser capitalizados y no registrados como gasto corriente, y en ese caso, se imputarían a otras cuentas como las de inversiones en inmovilizado.